Acaba de concluir el “mes de los niños”; 30 días que estuvieron ensombrecidos, una vez más, por los ultrajes de los que fueron víctimas. Los pocos que se conocieron en medios de comunicación son una muestra muy pequeña de lo que ocurre todos los días, centenares de veces, en nuestro territorio.

Insistimos en nuestra más enérgica voz de protesta, que condena violaciones, asesinatos y toda clase de abuso en contra de niñas, niños y adolescentes. Desde el Partido MIRA, fieles a nuestro compromiso e identidad, seguimos impulsando leyes y toda acción posible a favor de la prevención y defensa de sus derechos e integridad.

El endurecimiento de las sanciones en contra de quienes los vulneren, es una vía útil mientras la Convivencia con Respeto cala a profundidad en nuestra sociedad, hasta erradicar tan dolorosos fenómenos. La prevención y la pedagogía no pueden llevar solas semejante carga.

El Estado, en todas sus instancias y ámbitos, debe elevar su nivel de compromiso, cambio y respuesta a favor de los niños. Propuestas como la que presentamos hace meses para la creación de un Sistema de alerta y búsqueda de menores desaparecidos, ya debería ser Ley de la república, evitando que las víctimas se multipliquen cada día más.

Otro tanto sucede con la responsabilidad propia de padres, familiares y educadores. Quienes deberían ser la más cercana y fuerte barrera de protección para ellos, en muchos casos siguen sin asumir sus roles con la responsabilidad debida.

La mayoría de agresores se encuentran en el entorno familiar de los menores; en trágicos eventos algunos agentes del Estado han perpetrado ataques de esta clase, vulnerando todo valor y principio; es común y triste saber de padres que no se inquietan por ejercer supervisión y acompañamiento a sus hijos cuando navegan en la web o comparten en las redes sociales; incluso, como también en su momento lo pusimos en evidencia, los entornos escolares dejaron de ser lugar seguro para los niños, pues se cuentan por centenares los casos de quienes ejerciendo el profesorado, han aprovechado esa calidad para ultrajar a los niños.

¿Hasta cuándo? No tendría que ser necesaria una tragedia más para que el país entero tomara conciencia de la gravedad de la situación y cerrara filas en contra de estos males. El Compromiso y el Cambio no dan más espera.

Columna publicada en el diario impreso: