Mientras que cada vez más el mundo forma profesionales competitivos a través de la educación bilingüe, en Colombia todavía continúa la desigualdad en los niveles alcanzados por los estudiantes de los colegios públicos, frente a los privados, debido a las limitaciones en términos de infraestructura, recursos, capacitación y actualización de los docentes.

Siempre que se dan a conocer los resultados de las pruebas nacionales e internacionales acerca de la calidad y las competencias educativas, el reclamo respecto de la habilidad para el manejo de una segunda o tercera lengua en el país, se hace evidente. Ni Profesores, ni estudiantes o la comunidad cuentan, en su mayoría, con la formación necesaria para estar a la altura que el mundo exige.

En el 2013 fue expedida por el Congreso de la República la ley 1651 que, modificando la Ley General de Educación, fortaleció el bilingüismo, consiguiendo que se convirtiera en política nacional. No obstante, el cumplimiento de las metas aún se observa lejano. El mismo Programa Colombia Bilingüe del Ministerio de Educación Nacional (MEN), considera que para el año 2018 sólo el 8 por ciento de los bachilleres, tendrá un nivel intermedio B1 en este idioma, como se ha dado a conocer en varios medios.

Esta realidad ha llevado a que los esfuerzos emprendidos más visibles, sean sobre todo locales, de conformidad con la prioridad que cada gobierno le ha dado a satisfacer esta necesidad. Bucaramanga, Cartagena, Medellín, Cali o Barranquilla, cuentan con experiencias destacadas; sin embargo, debería existir un compromiso verdadero que involucre efectivamente, a todo el país.

En el caso de Bogotá, por ejemplo, MIRA propuso desde el 2006 un proyecto que tuviera como objetivo mejorar los niveles de competencia en el idioma inglés de los colegios públicos del Distrito. Partiendo de allí, se aprobó el Acuerdo 253 de ese año. La Secretaría de Educación de aquel entonces, dispuso un plan para que los bogotanos fueran bilingües en el plazo de 10 años. Aquella estrategia comenzó por formar a los docentes, pero, cumplido aquel plazo, el impacto ha sido mínimo en comparación con los esfuerzos e inversiones que se han hecho.

Infortunadamente, en Colombia no es prioridad la enseñanza de una segunda lengua y el camino para la educación bilingüe todavía es incierto. No se puede dar por más tiempo, la espalda a esta realidad actual.

Columna publicada en el diario impreso:

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