Si bien es cierto que desde el año 1954 la Organización de las Naciones Unidas declaró el 20 de noviembre como Día Universal del Niño, y que en Colombia todos los años durante abril, en especial el último sábado de ese mes, se realizan múltiples eventos para los menores de edad, ahora, en los últimos días de octubre, ellos se encuentran especialmente expuestos a perjuicios de diversa naturaleza.

Las entidades públicas así lo reconocen; pues no en vano, implementan medidas adicionales para protegerlos. En algunas ciudades, por ejemplo, ha regido un toque de queda para los menores de edad que sean hallados por la noche en las calles, sin el acompañamiento de un adulto. También, incrementan las advertencias a padres y responsables de los niños, siendo enfáticos en señalar que no los descuiden y verifiquen los alimentos y golosinas que consumen.

De nuestra parte, mientras compartimos estas alertas, medidas y cuidados, creemos que la preocupación debe ser permanente, e integrarse a una estrategia aún mayor. Así, además de proponer la creación de políticas públicas que ayuden a prevenir los crímenes cibernéticos contra niños, niñas y adolescentes, o la inhabilidad perpetua para abusadores sexuales impidiéndoles ejercer cargos en ámbitos educativos o de cuidado de menores, el Partido Político MIRA ha planteado al País, que mediante ley sea creada la Estrategia Integral de Búsqueda de Niños, Niñas y Adolescentes Desaparecidos y la Alerta Nacional de Desaparición.

La estrategia exige una autorización expresa para el traslado de menores, cuando ellos no viajen con los padres, o los titulares de la patria potestad. Además, incentiva las alarmas de alerta en los sistemas de transporte masivo, zonas de frontera, medios de comunicación, sitios web, canales de televisión, redes sociales, aplicaciones, entre otros canales. La alerta, por su parte, colaborará en la búsqueda eficaz de los menores desparecidos.

Esta situación abrumadora afectó a 2055 niñas y a 832 niños, durante el 2016, de los cuales 1814 aún no regresan a sus hogares. Los primeros cinco meses del 2017 arrojan otro saldo cruel: 1147 niñas y niños desaparecidos, 60 encontrados muertos, 494 recuperados y 595 de los que no se tiene noticia.

Lo ideal es que estos hechos que producen uno de los dolores más profundos, no se presenten; sin embargo, mientras así ocurre, es necesario permanecer sensibles ante la problemática, trabajar en todos los frentes posibles, y permanecer alerta.

Columna publicada en el diario impreso: