Desde el pasado primero de enero, en Islandia se considera delito pagar mayor salario a un hombre que a una mujer, cuando ambos desempeñan el mismo trabajo y cuentan con capacidades, conocimientos y experiencias similares para llevarlo a cabo. En efecto, se trata de un paso definitivo para el cierre de la brecha salarial en aquel país de Europa Noroccidental. Mientras permanece a la vanguardia internacional sobre equidad de género, no cesa en su trabajo a favor de la mujer.

En Colombia, desde el año 2011 fue aprobada la Ley 1496, en cuya autoría y aprobación participó activamente la bancada del Partido Político MIRA. Como lo hemos manifestado en numerosas ocasiones, esta norma “garantiza la igualdad salarial y de retribución laboral entre mujeres y hombres y establece mecanismos para erradicar cualquier forma de discriminación, tanto en el sector público como en el privado…”. Cuando se presentan incumplimientos, hay lugar a la imposición de multas de hasta ciento cincuenta salarios mínimos legales mensuales vigentes, es decir, algo más de 117 millones de pesos para este 2018.

Nuestro trabajo también es persistente, pues estamos seguros del poder de la mujer, de su trascendencia en la renovación, su fortaleza y su capacidad para impulsar el desarrollo del país. Además de promover en términos reales su participación en política, proteger sus derechos, o multiplicar sus posibilidades en diversos ámbitos que en el pasado implicaron diferenciaciones injustificadas, dirigimos nuestros esfuerzos en pro de ubicar la temática en el primer lugar de la Agenda Pública Nacional.

En lo porvenir, impulsaremos la creación de un Ministerio de la Mujer, con énfasis en los asuntos de Género, y el Cuidado Integral de Niños y Niñas; promoveremos el desarrollo empresarial de las mujeres en el campo y la ciudad, desde el bachillerato; buscaremos alternativas para que las mujeres rural, cabeza de familia y las que residen en el exterior, cuenten con opciones más sencillas para la compra de vivienda; trabajaremos por el acceso a proyectos productivos en un esquema generoso de capacitación y acompañamiento institucional, para las mujeres víctimas del conflicto.

En esa misma vía, como aportes al bien común y al poder transformador de las buenas acciones, será necesario eliminar los obstáculos para conseguir un crédito, sobre todo cuando se trate de apertura y fomento a las empresas micro, pequeñas y medianas, mientras de forma paralela se impulsa la economía solidaria en los hogares.

Columna publicada en el diario impreso: