¿Qué se decide el próximo domingo? Las elecciones de este 27 de mayo superan, por amplia diferencia, la discusión tradicional sobre un nombre u otro. No es una contienda electoral semejante a las de años anteriores. Tampoco se trata de mirar hacia el pasado y suponer cómo se proyectaría en lo porvenir. En realidad, es una elección del presente para el futuro; una elección del aquí y el ahora que levantan la cabeza para mirar hacia delante; por lo tanto, no hay que caer en la distracción que ofrecen aquellos argumentos que aparentan verdad, pero ocultan los errores más diversos.

Desde nuestra perspectiva, nos parece necesario atender la cita en las urnas con la seriedad y responsabilidad que este momento histórico exige del país. Esto demanda que se analicen las propuestas que están abiertas al escrutinio público, y se comparen con los hechos que las respaldan, no sólo con las palabras o el discurso que las alientan. Naturalmente, algunas iniciativas se ven muy llamativas, pero, en realidad, son imposibles en la práctica, bien porque el país no cuenta aún con la fortaleza financiera suficiente, o porque entrañan prácticas que minan los cimientos de la sociedad hacia la cual están dirigidas.

Entonces, para obtener las respuestas adecuadas hay que hacer las preguntas correctas: ¿qué futuro elegiremos para Colombia el próximo domingo? Queremos un país que aprecie el esfuerzo, la dedicación, los méritos; que dé el lugar que corresponde a la notable satisfacción que llega como premio al deber cumplido; que construya sobre bases realistas los cimientos para el desarrollo de las aspiraciones individuales y colectivas en los más variados aspectos, como educación, bienestar o seguridad social; que promueva la legalidad, el emprendimiento, un gobierno responsable que no perjudique con sus decisiones la estabilidad y el costo de vida con el que se sustenta cada hogar colombiano.

No hace falta esperar a una segunda vuelta. Desde ahora se puede votar por quien consolida la identidad de la mayoría, por quien acude al respeto por la diferencia y trata con ecuanimidad y buena educación a sus competidores en la carrera presidencial; por quien, en sus propuestas, concedió un sitio privilegiado a los niños, las mujeres y la familia. Entre todos y para todos podemos elegir en una primera vuelta definitiva un futuro integrador, dinámico, positivo, un futuro más próximo a la Convivencia con Respeto. ¡Hagámoslo entonces!

Columna publicada en el diario impreso: 

https://www.diariodelhuila.com/-primera-o-segunda-vuelta-presidencial-