En la actualidad, miles de personas en Colombia obtienen los ingresos de la recolección, separación y venta de materiales útiles que sus compatriotas desechan en la basura día tras día. Se trata de los recuperadores de oficio; familias enteras que derivan lo mínimo para subsistir de este trabajo. Con pocas excepciones, la mayoría vive en condiciones de vulnerabilidad y pobreza; por lo tanto, el Estado se encuentra en el deber de rodearlos con su apoyo.

En el lenguaje que la Corte Constitucional ha hecho propio, se trata de Acciones Afirmativas que, en casos como estos, según tuvimos oportunidad de consolidarlo en el Acuerdo Distrital 287 de 2007 en Bogotá, consisten en “política o medidas dirigidas a favorecer a determinadas personas o grupos sub representados, con el fin de eliminar o reducir las desigualdades de tipo social, cultural, político, o económico, que los afectan”.

Sin embargo, esta problemática que de tiempo atrás ha sido objeto de preocupación y acción a instancias del Partido Político MIRA, empieza a cambiar de proporciones y requiere con urgencia, la intervención decidida y efectiva por parte de los gobiernos, en aras de evitar males mayores, pues ya están a la vista en el panorama de corto plazo.

De acuerdo con las cifras entregadas por la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, reveladas en un debate de control político promovido por el Representante a la Cámara Carlos Eduardo Guevara, en el 2025, es decir, sólo en los próximos 8 años, la mitad de los rellenos sanitarios del país agotará su vida útil; por lo cual, cada día cerca de 14 mil toneladas de basuras no se podrán recolectar.

En virtud de lo anterior, la lógica indica que es necesario reaccionar pronto, incluso de inmediato, ante lo que está por venir. No obstante, la respuesta gubernamental, nacional y territorial, en términos generales continúa sin encontrar un camino fuerte que sirva de solución integral.

Un eje de acción debe tomar en serio el aporte de los recuperadores de oficio, incluyéndolos a los sistemas de recolección y aprovechamiento en condiciones dignas; otro, fortalecer el compromiso ciudadano en pos de la separación, reciclaje y aprovechamiento de los residuos sólidos; y un tercer eje, también definitivo, será el de promover nuevas tecnologías que están en capacidad de obtener energía, por citar sólo una variable, a partir de los desechos generados por el hombre.

Columna publicada en el diario impreso: