La semana anterior se registró en Bogotá un hecho satisfactorio que, sin lugar a dudas, traerá consigo impactos positivos en todo el país: Se aprobó en el Concejo Distrital el Comité de Libertad Religiosa. 33 de los 45 cabildantes se sumaron como coautores a la iniciativa liderada por los concejales del Partido MIRA, Gloria Stella Díaz y Jairo Cardozo Salazar.

La creación de esta instancia es importante desde diversas perspectivas, En primer lugar, porque se convierte en un escenario para el fortalecimiento de la Convivencia con Respeto. ¿Cómo? Al propiciar un espacio de articulación para el Sector Religioso en el cual los representantes de Iglesias, confesiones, asociaciones y confederaciones interactúan, proponen, e inciden en la construcción de ciudad y ciudadanía.

En segundo lugar, el diálogo interreligioso comenzará una etapa nueva, en tanto que los líderes de las diversas creencias coincidirán en el Comité de Libertad Religiosa como lugar común. Desde allí, será posible enfocar los esfuerzos a la consecución de metas conjuntas. ¿Cuáles? Aquellas que guardan relación con la Política Pública de Libertad Religiosa, los derechos y deberes propios del Sector Religioso.

Y en tercer lugar, la formalización de instituciones de encuentro como ésta demuestra que a la relación Estado y Sector Religioso también le esperan dinámicas novedosas. ¿Por qué? Porque la expedición de la Constitución Política de 1991 consagró la Libertad Religiosa como derecho fundamental, pero además de la Ley Estatutaria 133 de 1994 y, salvo las sentencias de la Corte Constitucional, los desarrollos y avances han sido pocos.

Desde que al Partido Político MIRA le ha sido posible intervenir más activamente en la defensa de esta libertad fundamental, resultados como éstos se hacen más visibles. La inclusión del mandato legal de construir una Política Pública Nacional, es un ejemplo. La consolidación de normas similares en la tercera parte de los departamentos del país y en centenares de municipios en Colombia en los últimos años, es otro. La designación de funcionarios públicos responsables de atender y apoyar la salvaguardia de la religión, creyentes y ministros de culto, es uno más.

Entonces, la creación de estos escenarios será una valiosa oportunidad para seguir fortaleciendo la agenda del Sector Religioso, que gana cada día más espacios formales de interacción con la Administración Pública, demostrando así la importancia de reflejar valores, virtudes y principios, en cada faceta de la vida cotidiana.

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