Salve tierra de pioneros y de arrieros y del sol”… son las palabras con las que comienza el Himno del Quindío, escritas por don Jorge Robledo Ortiz. El próximo 1 de julio, cuando se cumplen los primeros 50 años de creación del departamento, será la cita con la historia para alegrarnos, reflexionar y pensar en el futuro.

Además de las diversas celebraciones que tendrán lugar desde Salento, hasta Génova; desde Calarcá, hasta Quimbaya; unificando en torno a esta fecha a sus doce municipios; los quindianos estamos llamados a seguir generando ideas sobre lo que será nuestra sociedad en las décadas por venir.

No se trata, ni más faltaba, de una variante de aquella frase que aunque cierta, ha sido tan maltratada muchas veces: “El futuro que le vamos a dejar a nuestros hijos”. No. Es más bien la expresión franca de las convicciones que nos mueven desde lo profundo del ser, cuando sabemos, cuando estamos seguros, de que cada cosa que hacemos hoy, tendrá su repercusión en el mañana.

Es desde nuestro quehacer diario, en la casa, en el trabajo, en la plaza… desde cualquier lugar en el que nos encontremos, que estamos contruyendo ese futuro. Si llevamos a la práctica los valores, las virtudes, los principios; como en el campo político lo proponemos desde el Movimiento MIRA y desde el Miraísmo;; tendremos la oportunidad de seguir aportando a la identidad que nos caracteriza, que nos es propia, la identidad que hace hombres y mujeres de bien.

Ahora bien, en lo personal, aunque he tenido el honor de ser quindiano, de vivir en el departamento, y de acompañarlo en muchas cosas, no sólo desde mi niñez, sino después en mi juventud y vida adulta; luego como profesional, como cristiano, como político o como Senador de la República; hoy quiero destacar dos de ellas.

Una, de muy amplia base social que reflejó en su momento, e incluso ahora, las necesidades de miles de familias del Quindío, pero que al mismo tiempo demostró la tenacidad de nuestro pueblo: Dignidad Cafetera.

La otra, también inspiradora, grata y llena de significados, que nos invita a recordar, a vivir y a tomar fuerzas para seguir adelante. Sí, pues difícilmente se explica lo que siente un quindiano cuando mira al oriente; cuando fija sus ojos en Cocora o en Peñas Blancas; o en cualquier ladera de la Cordillera Central, y sabe que desde hace 5 años, ese Paisaje, que es Cultura y es Café, también es Patrimonio de la Humanidad declarado por la UNESCO.

Sí. Me uno con alegría sincera a las voces de quienes creemos muy bienvenidos estos primeros 50 años, deseando muchos más… felices… y mejores.

Columna publicada en el diario impreso:

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